martes, 2 de noviembre de 2010
El Escape...
Vaya menuda bienvenida!...llego a casa y qué recibo?
Gritos.
Jesús! solo quiero relajarme un momento, he tenido un pésimo día.
Me asomo a la ventana, miro mi jardín, y observo sin tomar mucha atención: pasto mitad verde, mitad amarillo, las flores que aún brotan, los perros dejando sus desperdicios, y luego...una salida.
Si...podría servir....
Me cambio de ropa, y salgo de casa con la salida a mi lado: mi bicicleta.
Miro a mi receptora viéndome con cara interrogante, monto en la bicicleta y emprendo el viaje a mi escapatoria temporal.
Pero algo falta.
Meto mi mano al bolsillo y saco unos diminutos audífonos que dispongo a colocar en mis orejas. Finalmente, le doy al PLAY.
De pronto mi escape dejo de tener una burda monotonía. Comienzo a pedalear, pero ya no en la tierra, si no que emprendiendo mi viaje hacia el cielo acompañado de mi propia banda sonora.
Definitivamente esto era lo que necesitaba.
Observo mi panorámica y diviso pequeños puntos como hormigas alborotadas. Los pájaros ya no me parecen volar con su aire monótono, si no que aletean al ritmo de la música, casi en una coreografía celestial.
¡Ahhh, que maravilla! lo veo y no me lo termino de creer! Ya ni recuerdo en qué momento deje de preocuparme del resto de la gente, y del entorno que me rodea,desde que despegué del suelo.
Pero de pronto, algo anduvo mal.
Los pájaros comenzaron a retornar a su aire monótono, y de a poco comencé a perder altura. Las cosas no me parecían diminutas ni las veía a distancia, si no que pasaban a mi lado.
¿Qué ocurrió? ¿A donde se fue toda mi parafernalia personal?
Vuelvo a meter la mano a mi bolsillo.
Oh, oh.
Batería baja.
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¡Notable!
ResponderEliminarA Valentina Poblete le gusta eso... ah, ¿Esta hueá no era facebook?
ResponderEliminarjajajaja ridicula
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